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julio 30, 2011

Empire state emocional


Mi perro cumplió 2 años. O, tu perro cumplió 2 años. Hace tanto que se evita poner las manos sobre el teclado para drenar la experiencia que ya no se sabe sí hablar en primera persona, haciéndose cargo de ella, hablar en segunda, exponiéndola en un espejo, o directamente despersonalizarla en una voz pasiva (ja, no vale el chiste). Todas las emociones han sido bloquedas, encerradas en un empire state emocional.
Ver a tus emociones personificadas encerradas en una torre de concreto como visión yoíca paranormal abre las posibilidades, firmes, de entender porque paso tanto tiempo para reflexionar las experiencias relacionales en torno a la santa verga.
Al parecer la verga no es tan solo materia, es santa, hay un espíritu, un intelecto, y se manifiesta en casos que te relatan amigas devotas que pueden llegar a pedirles machos a san expedito o al señor del milagro, cumpliendo esos los pedidos, aunque al parecer el trato incluye algo mas porque los deseos cumplidos no son duraderos. Parece que te llegó el tiempo de entender que las relaciones “trascendentales” (¿casarse y tener hijos?) se deciden desde ese otro plano. Ya verga y mucha tuviste, y hace rato que entendiste que una verga no se disfraza de amor. El empire state emocional te ayudó a entretener a tu yo sensible (no estamos hablando de drama) pero el alto nivel de insensibilidad ante la experiencia y ante el mundo junto a una imagen real y traumática de la pobreza material humana (situación de existencia a lo 4000 antes de cristo pero en el siglo xxi), te hicieron caer unos 10 pisos de altura, y como dolió. En el plano material los humanos no vuelan, y en el espiritual no existe el piso, pero en el relacional-emocional las propiedades terrestres afeccionan al organismo vivo. Se siente, siempre algo se siente.

Un nuevo aniversario de ese animalito; con el que experimentaste el poder de dominación de la especie humana sobre otro ser vivo, y comprendiste la responsabilidad de una dependencia y la existencia de otro ser vivo; te hace remontarte al periodo histórico que marca el cambio a partir del ingreso de algo desconocido en tu vida, que permite revisar varios mojones del caminito que te llevó al empire state emocional.

Después de analizar con asombro los ejemplares masculinos de tu entonces nuevo entorno e iniciar la búsqueda desenfrenada por encontrar ese alfiler que con solo pincharte (no vale de nuevo el chiste) te produzca una reacción entendiste que buscar en un pajar es ser un pelotudo, o tener demasiada esperanza religiosa (para eso mejor hacerse monja). Ni siquiera estamos hablando de atravesar la piel, ni llegar a tocar carne. En tu nuevo entorno no recibiste ni un solo pinchazo, si un par de clavos, tijeras motas, cuchillos afilados, navajas del siglo xviii, pero ni una aguja, ni siquiera de jeringa, que te deje confortablemente atontado.

Trabajaste la carne, eso si no se puede negar, hasta incluso tenés heterosexuales que quieren ser tus mejores amigos heterosexuales franeleros, pero son eso: heterosexuales, y eso que muchos califican para el puesto vacante. Probaste chivitos tiernitos, sub 25, y te impresionaron con su evolución de identidad, algo que a los de tu generación todavía les genera trauma y drama, mucho drama. Hiciste turismo sexual. Si, sabés bien que en localidades vecinas se puede encontrar buenos ejemplares acordes a tu morbosidad alimenticia pero, también eso: residen en otra localidad.

Últimamente la ofertas de doña vida son las de una azafata en tiempos de crisis, todo empaquetado, en bandeja descartable y con vasito pequeño con el que nunca se termina de pasar el combo industrial que se repite una y otra vez sin importar el tipo de transporte. Obvio hay diferencias de clases y categorías, pero ninguno cumple la misión de satisfacción. Por mas que aceptas el servicio siempre quedás como vacío, y teniendo que armar tu propio plato. Una amiga lo interpretó como el vacio postcoital. Esta categoria a tu caso no se aplica, no se aplica a tu forma de entender el sexo. Ahí tu cuestión de género prima, y nada tiene que ver con la construcción cultural occidental femenina que se ha(n) construido para ellas. ¿Machismo carnal? Tal vez. Ni un puto le escapa fácilmente a cultura de género de origen.

Dos año de historia, y con un empire state emocional que urgentemente hay que derrivar, o tomar, te permiten reflexionar que es necesario proponer explícitamente que el único juego que te interesa es el de la disputa de poder para comprender la forma de existencia del otro, comprehension que te habilita para poder ceder y construir en conjunto. Necesitás, y querés un rendez-vouz. “¿Para saber realmente si cocinás bien, tengo que ser tu marido por un día? Si claro.

mayo 23, 2010

De calles, señas y juegos de luces.



Después de meses de hacer intentos escribas, parece que al fin podés poner en palabras la interpretación de un nuevo código humano, al que si bien no has podido craquear por completo, el idioma relacional de tu ya-no-tan-nuevo, nuevo hábitat, ya lo empezaste a balbucear de una forma flagrante.

Volvés a la metáfora de la vida cómo un camión de helados que te atropella cuando no la viste venir porque estabas haciéndote el boludo.

Con el inicio del otoño se cierra el ciclo fase a-prueba, de esa presunta nueva experiencia, y en los balances generales ha sido una experiencia definitivamente sorprendente. Un ciclo que no te esperabas se desate como lo hizo, y te lleve a ubicarte a dónde estás hoy. Mas confundido que cuando llegaste. Hiciste lo que quisiste y tuviste cintura para los obstáculos que te tiraba desde su acoplado el camión de la vida. Pudiste esquivarlos y hasta ahora no te han atropellado. No te quedó otra que dejar de jugar al boludo.

Sin embargo te diste cuenta que empezaste a actuar como ya lo habías hecho antes, y caíste en cuenta que haciendo lo mismo no se consiguen resultados diferentes. Ahí te encontraste con una avenida ancha, ancha, tomando conciencia de que al parecer las cuestiones relacionales son las avenidas sin semáforos colmadas de vehículos con conductores novatos que tenés que cruzar sin terminar bajo ninguna rueda.

Y las calles con un tráfico particular, que se caracteriza por conductores con poca o escasa reflexión sobre un peatón, que se torna indeciso cuando no encuentra la seguridad que da una señal clara y concisa como una luz, roja o verde; no consienten a un supuesto adicto a los enamoramientos tontuelos, que se encandila con esas formas masculinas que se destacan y sobresalen cómo texturas, de la prescripción de lo bien visto en el paseo de lo que tiene que ser.

Sobre los modos de relacionarse ya si que estás perdido en la multitud, y nadie te sabe indicar como llegar a la esquina. Las indicaciones que te dan son formas clásicas de no encontrar lo mismo, y los sistemas de monitor ya no te funcionan de la misma manera, parece que llegó el momento en que salida/exit requiere ponerle el cuerpo al cruce furtivo.

Los arquetipos masculinos que estabas buscando debajo de las piedras del valle se aparecieron de repente en el trayecto de actividades iniciadas en tu afán de emprender pequeñas aventuras experimentales.

Sin embargo los viste venir, y tu experiencia con outsiders mentales previa al valle que quedó escrita en letras mayúsculas te permitió reconocer que los conductores que querés te recojan no saben para dónde conducen pero siguen conduciendo, porque pasan por distintas paradas pero no se convencen del detenimiento, y salirles al encuentro a estos chicos malos en la ruta te puede dejar con politraumatismos mentales y emocionales por el golpe al intentar esquivarte porque temen a ese detenimiento. Traumas de grúas de policía de tránsito tal vez.

Cierra un ciclo, y los carteles te invitan a ser un peatón responsable, a sumarte a un “atención, atención” porque los muchachos que apetecés están muy ocupados en sus mambitos y deberes generacionales, y no son tan rokers como para mandar todo al pingo y animarse a abrirle la puerta de acompañante a tu existencia.

mayo 12, 2010

Un valle libre de putos. 3 discursos que justifican la irrepresentatividad parlamentaria de la minoría.



No hay putos en Salta, y lo podemos afirmar si tomamos la representación parlamentaria nacional, ya que de acuerdo a los votos de las diputados nacionales por Salta no habría representatividad de una minoría, a pesar de ser esta representatividad, uno de los pilares del sistema democrático.

De los 7 diputados nacionales, ninguno votó a favor de la medida. La Rioja y San Luis también estarían libre de putos. Vale recordar que en la marcha del orgullo salteña de 2009 asistieron 2000 personas.

En un momento corrió la bola de que el diputado oficialista “oficial” (José Vilariño) había votado junto con el bloque k, pero después salió a desmentirlo. Votó a conciencia salteña.

A diferencia de los relatos mediamente progre de los medios nacionales, en los medios de la ciudad acontecieron tres abordajes reaccionarios sobre la media sanción en la cámara de diputados del pasado 5 de mayo.

Si tuviésemos que confeccionar un ranking con las opiniones más escandalosas escuchadas podríamos ir de abajo hacia arriba y en el puesto número 3 se ubicaría la clásica perspectiva biológica naturalista, que habla de la naturaleza de la unión coital hombre mujer con destino reproductivo como base de todas las instituciones socioculturales. Esta perspectiva es la más retrógrada y la que cada vez tiene menos sustento. Ataca tangencialmente la idea de permitir la adopción por parte de parejas del mismo sexo, algo que si bien no está prohibido en Argentina, y hay numerosos hijos homoparenteles, esos niños no cuentan con el reconocimiento de derechos civiles igualitarios configurando ciudadanos de segunda o tercera.

El discurso de la sagrada familia ya no es funcional a los intereses de la derecha, ya se demostró de forma categórica la inexistencia de esa normalidad. Este argumento fue el de la iglesia local y las instituciones que dicen representar a la familia, encarnados en funcionarios de la Universidad Católica de Salta como la directora del Instituto de la vida y la familia Rosa Zacca.

Por su parte los medios radiales locales salieron a repetir las opiniones mal fundadas de funcionarios católicos que acusaban ígnaramente de anticonstitucional a una medida en la que no se abordaba ningún artículo constitucional. Vale resaltar que la carta magna no habla en ningún momento de matrimonio.

El segundo discurso del ranking hacia arriba es el que periodistas radiales conservadores plantearon: “hay cosas más importantes que discutir”. Fue el caso de Martin Grande que se mofó de la discusión y habilitó el aire para comentarios de audiencia peligrosamente homo y transfóbicos. Lo mismo hizo el dueño de Canal 9 Javier Mathus, canal de aire en una situación absolutamente irregular pero apadrinado por el gobernador, cuando planteó que el parlamento argentino estaba para otras cosas. De acuerdo a esta postura no habrían homosexuales o trans pobres menores de edad con necesidades socioeconómicas desiguales e insatisfechas.

Y por último, el tercer abordaje, y el que más afecta a este avance parlamentario en materia de derechos, fue el que planteo otro periodista-empresario, Mario Peña, quien planteó que este debate en diputados fue una movida del oficialismo para esconder otros temas y distraer la atención, desconociendo que este logro se consigue después de 20 años de lucha pública de organizaciones GLTTB.

Además, evita mencionar que el proyecto fue presentado por diputadas de la oposición. Esta mirada asume a nivel local la bajada de línea que dice que cualquier acción tomada por el gobierno nacional es perjudicial para “la gente”.

En Salta se pudo observar un desplazamiento significante, la unión discursiva moral-reproduccionismo dio paso al discurso del uso político de “idiotas útiles” que puede hacer un gobierno que retoma demandas históricas en sus acciones políticas. Las organizaciones políticas y sociales se convierten en idiotas utiles de los gobiernos con intereses de izquierda a los ojos de los medios que monopolizan las opiniones.

La responsabilidad parlamentaria queda ahora en manos de los putos, tortas y travas salteñ*s que tendrán que visibilizarse para exigir ser representados, y sino reclamaremos una devolución de nuestros impuestos ya que el estado no respeta el principio de igualdad de derechos postulado en el artículo 16 de la Constitución que se sustenta en las obligatorias cargas públicas.

febrero 01, 2009

Una vidriera de máscaras, no es Venecia, es una lógica.

Situación: estás con tu amigo puto anfitrion salteño en un new café topisimo tomando un café bajonero, hablando ideas y siendo atendidos por uno de los putitos del aren de tu puto amigo, que te mira, te quiere saber.

En tu nuevo hábitat todo encaja en una lógica: la lógica de mirar, ser visto, dejarse ver. Pasear por la nueva ciudad es como estar en una vidriera, todos quieren saber que se vende, quien lo vende, solo para saber, nada más, porque de acercarse a averiguar ni hablar.

Después de 29 días, una luna, fuiste observando el entorno y cambiando las miradas a la par de los cambios del ciclo, hasta perdiste el miedo a aparecer en público e hiciste tu apariación estelar en el velorio del padre de un amigo de la infancia con quien te criaste. Nunca demasiado para empezar.

Luna nueva, Empezaste haciendo una investigación con los perfiles de los putos locales. La mayoría sin foto, vos pusiste la tuya, de cara a full, y poca y nada de info.

Los ejemplares con los que te encontraste te sorprendieron, aunque encontraste un lugar muy común en todos ellos, por cuestión de clase tal vez, pero que a decir del capital cultural, todo un valor social: ser profesional. La palabra profesional y la idea de haberse recibido de algo sin importar de que funciona para los locales como sustitutos de otros valores que a su criterio no gozan tener, el profesionalismo para los homos locales es un alto valor de cambio. ¿Acaso ser profesional compensa la falta de billetera, de belleza, de inteligencia?

Creciente lunar. El primer caso fue un flaco, bastante copado tres años menor que vos, con quien diste una vuelta, te contó de sus pormenores de su vida homo: no lo comparte con ningún amigo, y en el amague de contarlo en su casa el tema no tuvo quorom para ser tratado. Quedaste en que por ahí cojias si había lugar alguna vez, hasta ahora no hubo oportunidad, tampoco la generaste. Cada un par de días te mensajea. Te cae divertido.

Llename luna. Luego vinieron 2 muchachos ya más grandes. 29 y 33, profesionales (valga la aclaración), con una vida propia bastante hecha, de muy buenos pasares, y masculinamente locales. Uno te invitó a cenar y te introdujo con sus allegados, el otro te invitó con vinos y hierbas en su departamento en pleno centro (caro por supuesto, y gaymente acondicionado). Tu nuevo hábitat es un lugar muy pero muy turístico, así que por lo tanto el “casco histórico” es muy turísticamente top. Muy buen pasar sin dudas, pero no pasó mucho que digamos, solo le robaste un beso por que te sorprendió felizmente que existiese un homolocal desarrollado mentalmente, un tanto urbano ya, aunque también buscando conocer a un pibe para parejas seguramente que ya no, ya lo estuvieron varias veces y no funcionaron. La sorpresa feliz fue esa, en el no tan pequeño pueblo urbano el viejo régimen ya había sido identificado concientemente como no viable. Brindaste por eso. Señales de evolución.

Y así conociste un par de pibes mas, veintitanto, empezando hacer sus vida, pero aburridos ya muy del lugar. El aburrimiento es algo que aparece tanto casi como el profesionalismo. ¿Una vez que uno se profesionaliza finaliza su recorrido existencial? ¿y viene el aburrimiento? Las conductas vivenciales desplegadas por estos locales parece que responde afirmativamente esta pregunta, copiando a lo que sucede con la vida sexual hetero, donde las mujeres se quedan embarazadas a propósito para tener un buen partido, donde los muchachos embarazan mujeres para cumplir su rol reproductivo y después dedicarse a ir a lugares gays, o tener una novia oficial y una putita, y los que estan divorciados se conquistan a las nuevas profesionales con su look metrosexual. Hay tanto metro que parece una ciudad llena de putos, hasta histéricos porque te arrinconan con la mirada, te quieren morder el cuello, pero sólo son viles imitadores.

Menguante, llegando a nulo. Lo que parece ser el gran problema es el lugar para consumar el atosesual. De esta cuestión se hace una relación de poder en la que los que tienen lugar se mal acostumbraron a cogerse todo lo que esté a su alcance, siendo absolutamente selectivos, una premisa en el lugar, hasta se suele leer “soy blanco”.Por supuesto sos muy susceptible a esos comentarios así que automáticamente los descalificás. Sin embargo en la vereda heterosexual están un poco mas evolucionados, ya hay circulando parejitas multicolor, antes impensado en un lugar con las tradiciones no enterradas de este pueblo urbano. Los que tienen lugar insisten cada vez que te ven online, y hasta osan llamarte a tu número extranjero,

También llegan putos visitantes, con afanes sexuales también, pero que para tu nuevo criterio de selección, no te interesa servir de instrumento para saciar la sed de un puto que sólo sale a recorrer lugares para cojetear. Se transforman en contactos pesados y se los entregás a los pesados con lugar de los que no vas a hacer uso por el momento porque representan ya una historia que te aburrió bastante en tu ex hábitat.

A pesar de los abstinente, y también por ello, caminás sonriente por las calles rebalzantes de vehículos pero desiertas de caminantes. Sos fresco en el habitat, estás nuevo en el poblado, sólo para vos lo mejor. Ya sabés que es lo que te es bueno.

El ching ching te dijo que te era favorable introducirte socialmente haciendo a su formas, jugando con sus reglas de juego, pero para mostrarles las otras fórmulas posibles de pensarse en existencia, por que las cosas cambian, están cambiando, y ya no estás de visita.

Estar en este hábitat es como estar en un aderezo de comida gorda, todos están en su salsa, vos decidiste jugar a esa perfo, pero vas a hacer el ingrediente más sabroso, el ingrediente secreto.


sonaba:

enrique bunbury - flamingos (2002) y hellville deluxe (2008)

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