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diciembre 06, 2007

Un adiós y hasta pronto Honeymoon.


Era sábado por la noche, y yo estaba con ganas de tener una cita. El universo te hizo aparecer en mi monitor. Me ofrecía una cita. Ya habíamos hablado antes, pero yo en mi antipatía me resistía a conocerlo, y en una de sus artimañas para encontrarse conmigo me dijo, “Mire si soy el amor de su vida”. Ese sábado entonces lo conocí, y cerveza de por medio mientras lo miraba en su pose ganadora me grité a mi mismo “me encanta”. Decidí que eras mío, y me ganaste para siempre. Desde esa noche pasaron 442 días terrestres en los que me dejé caer en tu encanto, y seguramente pasarán miles más, pasará un para siempre en los que estaré inundado de Usted y aunque llegue a drenar toda el agua con la que me llenó el alma, voy a dejarme un fuentón lleno de su ser en el que meteré mis manos y mis pies, mojaré mi cara y beberé de él porque de esa agua estoy hecho yo ahora.

Hoy escribo en primera persona porque fui protagonista de una relación en la que pasó todo, todito todo, de esas cosas que uno sueña que le pasen alguna vez. Tuve mi comedia romántica y mi telenovela dramática.

Uno se cría y crece en una cultura que te construye un tipo de relación a la que debe adherir, y como no podía ser de otra manera, tenía que vivirla para ver de que se trataba. Todo lo que deseé durante todos mis años mozos se conjugó, se unificó en una sola persona, en una sola relación, la que nunca había tenido y la que siempre necesité para sentirme mas humano.

Tres meses, eso es lo que dura, duró mi enamoramiento absoluto, esa entrega total a los deseos y designios de ese hombre al que uno, un putito que hasta el momento sólo podía hablar de sexo y soñar con el galán que te salve de la desidia putanezca, lo toma por asalto y lo enceguece haciéndote olvidar de que uno también existe y forma parte de esa relación. Esos tres meses viví sólo para él. Y eso nos hizo mal (a mi mismo y mi foro interno), porque mi yo mismo empezó a darme patadas para que despierte de esa ensoñación. Y ahí empezaron los no, y al noveno no empiezan los llantos. Fue ahí cuando desperté y me di cuenta que; o empezaba a construir una relación de dos, o desistía de enfrentar la realidad de una relación cuando se acaba el deslumbramiento del cupido (cosa que suelen hacer los putos y no tan putos de hoy). Ante el primer atisbo de dificultad, borrón y cuenta nueva.


Y decidí arriesgarme, construir una relación que hoy me deje en un lugar muy diferente al que me encontraba hace 442 días. Hoy estoy más aprendido. Aprendí tantas cosas de mí. Era mi primera relación, ¡mi primer novio en 24 años de existencia! En 442 días fui amante, esposo, cuñado, yerno, y cuantas cosas más. No creo que llegue a ser Ex porque nunca terminamos, y a pesar de que cortar siempre fue la posibilidad más facilista que salió ante las peleas infinitas, lo que nos separa es la distancia física (7488 km aproximadamente).

Somos muy distintos, diferentes ante todo. Nuestra relación empezó siendo una verdadera conquista por territorios ajenos, por territorios vírgenes. Al principio me dejé conquistar, adoptando su lenguaje, hablando con sus expresiones, recibiendo a los suyos, respetando sus formas, dejándome conquistar. Pero la buena fortuna del recién llegado se vio coartada cuando desde mi foro interno se inició una encarnizada rebelión. Los rebeldes estaban armados y levantaron un muro. El territorio conquistado era enorme, pero no tanto como para perder la autonomía. No queríamos la guerra total así que decidimos hacer política, y como en toda política nos dijimos de todo chiquicientas veces, pero sin embargo mantuvimos un territorio en común. Nunca llegamos al armisticio total, nunca dejamos de lado las relaciones carnales. Aunque sus palabras sobre la relación eran escasas, se que esta conquista le trajo muchos problemas con sus patriotas, con su mundo. Fue difícil para él anexar un territorio que parece inhóspito, que ataca a los que intentan atravesar límites sagrados, y que sus correligionarios pudiesen considerar semejante atropello a sus morales.

Sin embargo hoy su bandera flamea con la de mi foro interno, hoy estamos construyendo su morada eterna, y ya hace un tiempo que muchas de sus concepciones fueron adoptadas, por lo menos como referencia para consultas.

Nunca antes me había entregado de esa manera a una persona, a Usted. Su forma lingüística me invade y debo referírmelo de Usted. Usted provocó en mí la confianza, aprender que no se puede subestimar a quien uno elige para compartir sus cosas, aprender a compartir, aprender a dejar de ser puro ego.

En 442 días viví un ciclo de vida del que salgo modificado gracia a Usted y por Usted, la persona más hermosa que conocí en 25 años de vida. Mi monito magnético, la felicidad y alegría de un niño, la valentía e intrepidez de un hombre, la inteligencia que me daba de azotes cada vez que mi egolatría intentó tomarlo por tonto.

Usted me azotó la existencia, me inundó de felicidad, pura felicidad. Antes de Usted necesitaba un novio, que imbécil era antes de Usted. Una relación no se necesita se desea. Mi soledad previa había hecho de mi un pelotudazo altanero, creído, un imbécil total; creía que era autosuficiente porque había aprendido de estar sólo, de disfrutar mis momentos, mis placeres. Hoy por culpa suya conocí la otra dimensión del ser. El ser uno mas uno. Y lo amo por eso, lo amo y le agradezco al universo, a los dioses, a la vida que me lo hayan propuesto para tenerlo conmigo 442 días de pura vida, y la vida tiene muchas cosas, todas de las cuales aprender algo cada día.

Mis lágrimas no son de tristeza, son de emoción por haber compartido tanto con Usted. Lo mundano que uno tiene, porque uno sigue siendo humano después de todo, me hace tratar de encarnar y materializar todo lo que usted significa para mi, pero me es imposible, todo eso no se encarna mas que en mi alma, en haber encontrado el amor, la belleza de este mundo. Ni palabras, ni canciones, ni fotos, ni siquiera oler las prendas de las cuales me apropié son suficientes para encarnar lo vivido.

Se de sus vagancias para con la lectura así que no voy a extenderme más. Me entregué a usted para siempre y por siempre, y así será. Dejo que el universo nos regale más momentos juntos, que me regale sus sonrisas, sus abrazos. Dejo que el universo me lo traiga de nuevo como venga, porque si hay algo que aprendí con Usted es amar lo que es, y no como yo quisiera que fuese. Usted tiene las llaves de mi corazón para que siempre se sienta como en casa, porque mi corazón es su hogar.

La primavera de su vida que compartió conmigo espero dé las flores mas hermosas, frutos que alimenten su espíritu para que cuando quiera volver el invierno esté fuertecito para poder encender el fuego que lo ilumine y le de calor, y si no se siente lo suficientemente fuerte para pasar sólo ese invierno o no ha encontrado quien lo quiera acompañar a cruzarlo, sabe que yo estaré incondicionalmente para ser su refugio, su hogar, su amante, su esposo, su amigo, su confidente, su consejero.

Sólo deseo que la felicidad lo inunde para siempre. Hoy le digo adiós honeymoon, para que siempre esté conmigo, y estoy seguro que los dioses dispondrán de un sino que nos unja de felicidad, que nos encuentre cara a cara en los próximos tiempos.

Suyo para siempre.

julio 16, 2007

El (p)aseo de las pijas muertas (oda al desfile de la calamitosa histeria homosexual).

De ninguna manera resulta increíble, puesto que cualquier hombre percatado que haya estado alguna vez en el vestuario de algun gimnasio muy top; o cualquier persona prejuiciosa y en sus cabales que imagine que es lo que pueden llegar a hacer los putos en un vestuario de un gimnasio; saben que ese espacio es una escandalosa escena perjudicial para el sano gusto sexual de cualquier persona que ya no se anda con tapujos.

Una escena espasmódica, no por que se llegasen a ver vergas jugosas entrando en ojetes húmedos y bocas babosas (como cualquier imaginación calenturienta y participativa de un sujeto heterosexual que se muere por ser el protagonista de semejante escena) sino porque es la escenificación de la histeria elevada a su máxima potencia.

Para empezar, todos se creen the-latest-sexy-boy-of-the-moment, (algo asi como la última escultura griega viva realizada por el dedo del mismísimo Zeus) y podés ver como cada uno de esos seres gimnásticos de cuerpos grotescos se pasean en pelotas bajo la luz blanca, en un espacio calefaccionado, con banquetas dobles y lockers azules cubriendo las paredes.

Uno puede llegar y sentarse en unas de esas banquetas y hacer lo que hacen todos. Hacer de cuenta que uno se prepara para la experiencia gimnástica de tu vida mientras mirás de reojo todo lo que se desvite a tu alrededor. Todo está fríamente calculado. Cada parte del cuerpo es descubierta en un orden paradigmático. Siempre se empezará un cuerpo desnudo a vestir por lo que implique menos centímetros de tela: las medias. O sino se secarán durante varios minutos sus pelos largos, los cuales peinarán cuál doña que se prepara para reposar la cabeza en la almohada. Todo sin cubrir su pija muerta. Parece que para los putos (no hay héteros, y si los hay no te diste cuenta porque su pasaje por la zona duró segundos, o te percatarás de la existencia de seres fenoménicos y torpes que no tienen sus movimientos cronometrados) una pija muerta los hace ser obras de arte.

Entonces ellos se pasean con su pija muerta. Los que saben que tienen una pija muerta de proporciones llamativas la enseñan tanto como pueden, y quienes entran en trance por sus propias curvas gluteas cubren sus partes delanteras con una punta de la toalla, o usan ridículamente una toalla de manos atada a su cintura que deja visualizar con desgano erótico los muslos.

Todo esto ocurre con un sonido sordo y constante de cuerpos mudando de ropas, de ojos voraces por mirar pero sin ser vistos, disimulando la mirada y la exhibición aún sabiendo que todos saben lo que se está haciendo.

Al tiempo que sucede esto, en las duchas los cuerpos se pasean enjabonados por el pasillo central, tiran el jabon al piso del pasillo para salir de la ducha, miran quién entra y quién sale, se asoman de cuerpo entero para tomar sus toallones y secarse en medio de la pasarela. El vapor de este espacio quizás caliente sus vergas, y las ponga a un perequetín de erectar. Aunque suele pasar que de tanto fulgor las vergas se erecten para ser exhibidas, nunca es tanto como para coartar el composè de las pijas muertas.

Son horas que se suceden en la misma escena, y el guardarropa observa y mide a ojo los tamaños de los miembros y la profundidad de la putez de sus visitantes. ¿Se tocará cuando nadie lo ve? Una gran incógnita esa.

Toda esta parsimonia de exhibición significante, de histeria encarnada en el desvetir de los cuerpos y en la exhibición de los miembros puede ser destruida y avergonzada por el cinismo de un degenerado que alague una verga, toque un culo, o le pida por favor al gordo grandote que se pasea con el jabón en la mano por el pasillo que sea un poco mas disimulado y no se pare al frente de cada ducha mirando a través de las cortinas.

Un trauma puede generar ese degenerado, ese explícito, ese vulgar que quiebre la danza paradóxica de unos putos que se erotizan con imágenes del sexo pero que nunca se calientan porque no practican sexo sino lenguaje. Solo hablan con sus cuerpos, pura cháchara.


abril 05, 2007

Un juego cochino... y no estamos hablando de sexo.




Al parecer una relación clásica resulta siendo un juego de mesa, o por los menos, pone al descubierto unas cuantas reglas que te hacen pensar que estás jugando una gran maraton lúdica que por momentos se torna una competencia encarnizada, (y que incluye dígalo con mímica, carrera de mente, estanciero, y hasta el juego de la oca) donde no gana el más "inteligente", sino el que hace más pelotudeces.

Este juego macabro y todo tormentoso (y así muy oscuro y dramático
como suelen construir en su cabeza los putitos formados por la tormentosa pasión de sentirse sensiblemente diferentes) comcienza cuando se plantea la pregunta maquiavélica (toda palabra megalómana que aparezca en este texto es cortesía de nuestra visión oscura y dramática en un momento traumático de la experiencia: pareja por vez primera): ¿hago lo que a mi me gusta o lo que a èl le gusta?. Que problema ¿no?

Lo peor de todo esto es que tu contricante ya se la hizo antes que vos (sos lenta eh), y no sólo eso, sino que ya se la respondió y todo. Te quedaste fresca, y se te dejó de reir el culo. Entonces te ponés dedicado y decidís que querés alcanzarlo y empezás a hacer de las tuyas; pero al mismo tiempo el otro, ese, tu novio, empieza a acorralarte con "las reglas del amor"; y te empezás a sentirte ahogado, y entre tus manotazos de ahogado le pegás un par de golpes secos que se convierten en un gol en contra (mensajes de textos de putitos ya-cogidos, fumatas con amigas, charlas con cuñadas, etc...todo lo que sabías no estaba "permitido" por las reglas del relato clásico que hasta el momento vos mismo te las ponias y exigías vaya uno a saber porque) que te hacen regresar al inicio del juego, y pagando encima, un par de multas. A veces, te salva susurrar "fuck with me", pero no es suficiente...

Tu novio es un flor de jugador (por no decir de culiado). Ahora los
celos son su carta con mas puntos, y ya la empezó a usar mas seguido, abrumándote y dejándote sin respuesta efectiva. Sin embargo no todas sus jugadas fueron pensadas. Tuvo un poco de culo; y si te fijas un poquito mejor, el muchacho es un principiante y podes cambiar las reglas del juego un poco a tu favor.

Pero ojo, esto es un juego donde la competencia hacia
adentro de la cosa-llamada-pareja siempre dará perdedores, hasta que decidan jugar juntos y con las mismas reglas; porque vos sos una gorda cochina, podes llegar a jugar sucio, embarrarte, pero también se te puede escapar el chancho, y porque no tambien la tortuga...

marzo 08, 2007

Caprichosa eres tu, melodramática tambien... (y vos que te quejabas de thalia)



¿Es necesario ser tan melodramático? Si, eso parece. Ahora que estás del otro lado del asunto, y sos protagonista de esas escenas telenovelescas de las que siempre renegaste y te causaron úlceras del patetismo ilustrado, te carcome la razón al verte entregadísimo al impulso amoroso que termina haciendo de vos un reverendo pelotudo.
Y pensás "hice cada imbecibilidad por pibes que no valían ni media neurona muerta por malestar sentimental, como no voy a bajarme del colectivo para perseguirlo y convencerlo de que se vaya con vos, o cancelar todos los planes por que te das cuenta que el mejor plan hoy por hoy es siempre estar con tu consorte" (ese de la relación innombrable).
El melodramatismo tambien te ha formado, y al parecer te graduaste con honores en reclamos varios, inicios de discusiones I,II y III; y hasta te ofrecieron dar clases en la cátedra "Excusas básicas para enojarse y poner cara de culo". Tendrías que haber aceptado la oferta por lo menos ahora tendrías unos pesos y podrias mirar con distancia todo este asunto de melodrama en una relacion afectiva.
En realidad, lo que parece ser, es que sos un carpichoso del orto, si, el orto que te hace hacer locuras con el solo hecho de pensar que tu macho no va a estar apoyándote la verga, pero de repente al ir mas allá ves que te mandás un par de cagadas, y que tus acciones molestan a ese otro que ya sabés no sólo es objeto sexual, que ya no es tu juguete; sino que es un ser humano de quien te estás enamorando tiempo despues de haberte metido en este embrollo que aún no tiene nombre, pero que al parecer tiene todos los síntomas de un noviazgo cualquiera. Si, si. No sos tan especial ni tan diferente como creías. Estas moldeado con las mismas manos maritales que tus malditos congéneres. Maldita cultura amorosa, y encima ya pasó San valentin (who tha fuck) pensas, pero si, quisiste que sea empalagoso, puesto que ese pibito te mueve el piso.
Lo siento caprichosita, te estás dando cuenta que no sos tan freco en esto de relacionarte como pensabas, y que te está costando más de un espinazo en ese corazón, que està ardiendo y en el que ya no quedan rastros del glaciar que supo ser.
Estás aquí por ahora, tu problema es que necesitás que los instrumentos y las reglas del juego sean tuyas también, pero te estás dando cuenta que te vas a lastimar varias veces las rodillas hasta que aprendas a jugar al juego de a dos.

febrero 09, 2007

La innombrable... esa relación*


Después de 3 meses de verse a diario, salidas juntos, peleas y demás periplos que realizan esas sumatorias personales de 2 factores; te preguntas que carajo son aunque sabés que amigos seguro que no (a menos que hayas vuelto a tu primera adolescencia, la pubertad, cuando tenias una relación mas o menos parecida con un mejor amigo, pero que era absolutamente enferma: le faltaba sexo).


Significar una relación, llamarla de algún modo, ese parece ser el mandato que tenés grabado, pero te das cuenta de ello después de haber sacado kilos de cenizas debajo de tu cama, de haber tratado de ponerle nombre a esa cogidas repetidas en las que por momentos se te confundían las palabras para denominarlas (garchas, huesitos, sexo al paso, calentura, enamoramiento lúdico, pastienamoramiento, poligamia sexual de martes por la tarde, etc.) y ves que de nada te servía porque todas te dejaban de nuevo en la misma página del diccionario: la que empezaba con sol_.


Pero resulta que después de 21 días de insastifacción e incomodidad con la vida que ya no te regalaba sus frutos del chat; quedaste embarazado. Si, puesto que esto también quiere decir quedar dificultado, ante un encantamiento atrevido que de repente brilló en tu góndola de carne humana masculina. Brilló tanto (y te sentiste en una publicidad de cif o magistral) que dijiste: " si si, con este me quedo, y te fuiste cual señora culona contenta porque va a poder canalizar sus fantasías sexuales reprimidas por la falta de prácticas sexuales (hasta masturbatorias).


Y así te viene durando tres meses ya, y piensa durar bastante más; una relación a la que le quisiste poner nombre, pero a la que no pudiste catalogar. Hay monogamia, tristezas, peleas, pasión, sexo cochino, fantasías reveladas, simplicidad, discusiones teóricas, risas, novela, libertad sexual, fidelidad, familia política y presentaciones varias (entre otras cosas que seguís descubriendo día a días) que confunden tu cabeza. Lo que seguro que no hay son esposas, culpas, dictadores ni esclavos. Pero sin embargo no le pudiste poner nombre.


La in-significación de tus movidas te traen problemas con tus neuronas, y mucho mas si ese productos sexual al que considerás humano, y lo sabés humano e igual a vos, le das absoluta cabida en tu mundo. Algo así como una fusión político sociocultural de 2 Estados independientes de diferentes continentes, que hasta hablan (y se explican) parecido pero no iguales.


Esta relación sigue siendo innombrable, y más si ese sujeto no te permite que se te ocurra llamarla de algún modo, menos de las maneras clásicas (supongo sabés a que me refiero). Sin embargo es posible intentar llamarla de algún modo; "encontraste/apareció" podría ser una buena forma. Quizás podrías presentarlo la próxima vez como "mi aparecido ante mi" (también llamado marido algunas veces y por varias culturas, principalmente por la conformidad de los encontrados al respecto) pero para eso necesitás encontrar un buen vino (que te de un poco de soltura) y el necesita ser mas amable.



*primer escrito de un nuevo volumen, de un nuevo estado.

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